“Hoy, hoy he vuelto, hoy he vuelto a soñar, a soñar con ellos…”
Era uno de los regresos más esperados del panorama rockero nacional, desde que se bajaran de los escenarios en septiembre del 1998. Y ahora, nueve años después, los de la Ribera vuelven a las tablas, y lo hacen con la gira que este año les llevará por varios puntos de la geografía nacional. La primera parada fue el Hatortxu Rock, celebrado el pasado mes de enero. La segunda cita, el pasado sábado 17 de marzo, en Agramunt (Lleida), dónde tuvimos el honor de ver de nuevo al cuarteto navarro.

Miles de personas, muchas de fuera de las fronteras catalanas, se encontraron en el pueblo ilerdense para disfrutar de la noche que se avecinaba. Los encargados de abrir la velada eran los leridanos Kafarna, que no pudieron actuar por problemas de salud de uno de sus miembros; así que el turno de romper el hielo recayó en los egarenses Inem Kilers, con su punk-rock fresco y descarado, que venían presentando su nuevo trabajo, “Destrozando oídos”. Cuando los de Terrassa abandonaron el escenario, el repleto pabellón de Agramunt estalló en nervios e impaciencia… era el momento más esperado de la noche: los Piperrak subían al escenario, en medio de un clamor ensordecedor.
Durante
una hora y media aproximadamente, Josetxu, Txitxarro, Rufo y Jabitxo (el
guitarra que sustituye a Fermín) nos deleitaron y nos hicieron vibrar con un
buen repaso a su breve pero intensa discografía, cantando aquellos himnos que
nunca hemos olvidado y que siguen sonando y coreándose en tantos bares: “Mi
primer amor”, “Kualkier día”, “Piperrak”, “Iruñea 6 de julio” (versión de
Snuff), “Demokrazia”, “Akatu”, “Revolución”, “Ke le voy a hacer”, “Kondenados”,
“Potrotaino”, “Bush Satan”… Esa noche pudimos ver como, a pesar del paso (y
peso) de los años, los de la Ribera siguen en forma; nos lo demostraron con su
energía sobre el escenario, con sus ganas de fiesta, con sus coros taberneros,
con la turuta de Josetxu, con su poder de convocatoria… y
con
los comentarios jocosos e idas de olla de Txitxarro, que no callaba entre
canción y canción. Al acabar, los navarros se apeaban del escenario arropados
por los aplausos, gritos y silbidos de los congregados, dejándonos un gran sabor
de boca a todos los allí reunidos y sabiendo que, a finales de julio, volvemos a
tener el placer de acogerles en tierras catalanas. El reencuentro de Piperrak
con las tablas es ya un hecho, esperemos que vayan saliendo bastantes fechas.
Y no podemos olvidarnos de los últimos (pero no por ello menos importantes): para rematar la noche, cerraron el cartel los castellonenses Malos vicios, que nos trajeron el rock reivindicativo de su nuevo plástico, “Por amor al arte”.
Manel Oliver Carrasco